Nosotras vivimos obsesionadas con esos detalles. Cada caja de Dueñas tiene su propio aroma, y si ya abriste una, sabes perfectamente de lo que hablamos. Pero lo que probablemente no sabes es la historia detrás de ese olor tan distintivo.
Aquí es donde aparece Pablo, un perfumista de Zaragoza que tiene un objetivo claro: darle un aroma único a cada rincón de este mundo caótico. Nos entendió desde el primer momento. Le dimos las notas que queríamos capturar, y él, como un verdadero alquimista moderno, llevó nuestras ideas más allá de lo que imaginábamos, creando un aroma imposible de ignorar.
Porque Dueñas no es solo un producto. Nosotras nacimos y crecimos en pequeños pueblos, y queríamos que eso se reflejara. El olor de nuestras raíces tenía que estar presente, pero no de manera nostálgica ni suave. No. Queríamos algo atrevido, algo que reflejara lo que somos: una marca que respira artesanía, pero con un toque disruptivo.
Así nació el aroma de Dueñas: una mezcla explosiva que te engancha desde el primer segundo. La biznaga malagueña, intensa y casi salvaje, es el corazón del perfume. Pero no nos detuvimos ahí. Le añadimos el melocotón de Calanda, dulce y jugoso, que choca y se complementa con la dureza del cuero, aportándole forma y carácter. Este no es un olor que simplemente pasa; es un olor que te atrapa, que deja huella.
Nuestro aroma es una oda a nuestras raíces, pero también a la modernidad. Es fresco, afrutado, pero con ese toque de tradición que nos define. Huele a infancia, sí, pero también a rebeldía. Huele a hogar, pero no a un hogar quieto ni conformista. Es un perfume que, como nosotras, está lleno de contrastes, de capas que se revelan poco a poco, sorprendiendo en cada momento.
Dueñas no huele a algo común. Huele a una vida vivida intensamente. Huele a días que pasan demasiado rápido, a noches que nunca quieres que terminen, a esa calma que encuentras tras el caos. Huele a ti, a mí, a todos esos momentos que compartimos entre lo cotidiano y lo extraordinario.
Para una generación que busca sentido en cada experiencia, que se ríe en la cara del conformismo, Dueñas es un grito olfativo. Es una experiencia diseñada para quienes no quieren lo de siempre, para quienes están dispuestos a dejarse sacudir por algo nuevo, algo que les mueva.
Así que, la próxima vez que huelas Dueñas, no te preguntes qué es. Pregúntate a dónde te lleva. Porque este aroma no solo te acompaña; te arrastra hasta lo más profundo de lo que eres.